viernes, 21 de diciembre de 2007

Morir de amor...por amor



Aunque la expresión "morir de amor" podría parecer una exageración completamente irreal, diversos estudios científicos demuestran que esto, efectivamente, puede llegar a suceder en la realidad.

La pena provocada por la pérdida de una persona amada puede acabar produciendo la muerte en el ser humano, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Glasgow. Esta fue la conclusión a la que se llegó tras realizar un seguimiento de la evolución de aproximadamente cuatro mil matrimonios de entre 45 y 64 años de edad entre la década de los 70 y el año 2004.

La investigación realizada resuelve que los primeros cuatro meses después de que muera el cónyuge son especialmente críticos para la parte de la pareja que conserva la vida. En los siguientes cinco años a la muerte se observa que entre los estudiados aumentan las posibilidades de sufrir dolencias cardiacas. En este caso no se debe al dolor mismo, sino que podría deberse a los malos hábitos de vida adquiridos por parte de la persona que queda viuda. Malos hábitos que se pueden traducir en peor alimentación y una tendencia en el consumo de bebida y tabaco.

Por otra parte, existe en Medicina una cardiomiopatía inducida por el estrés que provoca la pérdida de un ser querido y que es conocida popularmente con el nombre de "síndrome del corazón roto". El shock o estrés emocional repentino que provoca recibir la noticia de esta muerte puede producir un debilitamiento serio, aunque reversible, del corazón. Debilitamiento que, en ocasiones, se diagnostica erróneamente como un ataque cardiaco masivo. En realidad, se trata de un "aturdimiento" temporal del corazón, consecuencia de una subida de adrenalina (epinefrina) y otras hormonas producidas por el estrés, que sólo en algunas ocasiones puede resultar mortal.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Increíble pero cierto. Aunque parezca subrealista, yo creo en ello...